Un cristiano debería tener una
gran estima por el celibato. Es la forma de vida que Dios asumió para sí en su
encarnación (es decir, la vida que Él quiso vivir como hombre), y la que pidió
a las personas que tuvo más cerca: la
Virgen, San José, los Apóstoles. Es un dato bastante
indicativo de su grandeza.
Para valorar el celibato, es
necesario entender de qué se trata. Para esto hay que entender qué es el amor y
el sentido de la sexualidad.
Pbro. Eduardo Volpacchio