martes, 15 de julio de 2014

Hacerse un piercing, un tatuaje… ¿es cristiano?

Estas prácticas, nunca tan difundidas como hoy, más que ser una realidad inocua, inocente o banal, son factor de división (al herir sensibilidades), de falta de respeto al sentido común y de inconformidad social.

El uso de los tatuajes es muy antiguo. Y estos forman parte de la identidad, única y exclusiva, de ciertos pueblos aborígenes ancestrales de la Polinesia y de Sudamérica. Pero hoy en día están relacionados con varias realidades que no tienen nada que ver con el uso y significado que le dan o daban aquellos pueblos:

¿Es un pecado tener inclinaciones homosexuales o es practicarlo lo que es pecado?

Opinión:
Durante el camino de mi cristianidad y de mi continua conversión, algunos me han preguntado si es pecado ser Homosexual, y yo les respondo siempre, ser Homosexual NO ES PECADO.", y muchos se sorprenden de esta respuesta, entonces termino aclarando en profundidad y de una manera sencilla lo que esta frase encierra:


Pues esto es lo que siempre ha dicho la Iglesia Católica respecto a este tema. (Léase literales 2358 y 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica citados al final de este documento)


El HOMOSEXUAL es tan responsable de su condición como lo es una persona CLEPTÓMANA que tiene fuertes inclinaciones a robar, o un MITÓMANO que tiene un impulso descontrolado a mentir.


Ser Homosexual no es MALO.
Ser Cleptómano no es MALO
Ser Mitómano no es MALO.


Lo malo es cometer el acto Homosexual.
Lo malo es cometer el acto de Robar.
Lo malo es cometer el acto de mentir. 


Lo realmente malo es cometer el acto de la Homosexualidad, el Robo y la Mentira. Consentirlo en su totalidad.

sábado, 24 de mayo de 2014

Abstinencia sexual en el noviazgo 10 razones para practicarla

Una de ellas: eres más libre para seguir adelante o no con esa relación, sin "ataduras"

La pureza y la castidad parecieran ser virtudes pasadas de moda. La crisis de valores ha hecho que muchos jóvenes vean el sexo como centro del noviazgo. A los hombres se les considera “ganadores” y a las mujeres “experimentadas”, mientras que al que se conserva en castidad se le toma como un mojigato, incapaz sexual o reprimido por la Iglesia. Sin embargo, la realidad es totalmente contraria. Conozcamos 10 razones para promover entre nuestros jóvenes la abstinencia sexual.
 

domingo, 11 de mayo de 2014

FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ


FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ

1. Como pastores del pueblo de Dios -del que provenimos y al que queremos servir- nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad, para compartir nuestra mirada sobre un aspecto inquietante de la realidad nacional. Constatamos con dolor y preocupación que la Argentina está enferma de violencia. Algunos de los síntomas son evidentes, otros más sutiles, pero de una forma o de otra todos nos sentimos afectados. Queremos detenernos a reflexionar sobre este drama porque creemos que el amor vence al odio y que nuestro pueblo anhela la paz.

2. Son numerosas las formas de violencia que la sociedad padece a diario. Muchos viven con miedo al entrar o salir de casa, o temen dejarla sola, o están intranquilos esperando el regreso de los hijos de estudiar o trabajar. Los hechos delictivos no solamente han aumentado en cantidad sino también en agresividad. Una violencia cada vez más feroz y despiadada provoca lesiones graves y llega en muchos casos al homicidio. Es evidente la incidencia de la droga en algunas conductas violentas y en el descontrol de los que delinquen, en quienes se percibe escasa y casi nula valoración de la vida propia y ajena. La reiteración de estas situaciones alimenta en la población el enojo y la indignación, que de ninguna manera justifican respuestas de venganza o de la mal llamada “justicia por mano propia”. La creciente ola de delitos ha ganado espacio en los diversos medios de comunicación, que no siempre informan con objetividad y respeto a la privacidad y al dolor. Con frecuencia en nuestro país se promueve una dialéctica que alienta las divisiones y la agresividad.

3. No se puede responsabilizar y estigmatizar a los pobres por ser tales. Ellos sufren de manera particular la violencia y son víctimas de robos y asesinatos, aunque no aparezcan de modo destacado en las noticias. Conviene ampliar la mirada y reconocer que también son violencia las situaciones de exclusión social, de privación de oportunidades, de hambre y de marginación, de precariedad laboral, de empobrecimiento estructural de muchos, que contrasta con la insultante ostentación de riqueza de parte de otros. A estos escenarios violentos corremos el riesgo de habituarnos sin que nos duela el sufrimiento de los hermanos. Todo lo que atenta contra la dignidad de la vida humana es violación al proyecto de amor de Dios: la desnutrición infantil, gente durmiendo en la calle, hacinamiento y abuso, violencia doméstica, abandono del sistema educativo, peleas entre “barrabravas” a veces ligadas a dirigentes políticos y sociales, niños limpiando parabrisas de los autos, migrantes no acogidos e, incluso, la destrucción de la naturaleza. Hemos endurecido el corazón incorporando estas desgracias como parte de la normalidad de la vida social, acostumbrándonos a la injusticia y relativizando el bien y el mal. Es creciente la tendencia al individualismo y egoísmo, de los cuales despertamos sobresaltados cuando el delito nos afecta o toca cerca. El Papa Francisco señala que “se ha desarrollado una globalización de la indiferencia...” (Evangelii Gaudium 54).

4. Pero no nos ayuda culpar a los demás. Para lograr una sociedad en paz cada uno está llamado a sanar sus propias violencias. Es necesario reconocer las diversas crisis por las que atraviesa la familia, que es la primera escuela de paz. En ella aprendemos la buena noticia del amor humano y la alegría de convivir. Muchos niños y adolescentes crecen solos y en la calle provocando el debilitamiento de los vínculos sociales. Esto también repercute en la escuela.
Episodios de violencia escolar se desarrollan ante la mirada pasiva de algunos hasta que es demasiado tarde. Muchos jóvenes ni estudian ni trabajan, quedando expuestos a diversas formas de violencia.

5. La corrupción, tanto pública como privada, es un verdadero “cáncer social” (EG 60), causante de injusticia y muerte. Desviar dineros que deberían destinarse al bien del pueblo provoca ineficiencia en servicios elementales de salud, educación, transporte. Estos delitos habitualmente prescriben o su persecución penal es abandonada, garantizando y afianzando la impunidad. Son estafas económicas y morales que corroen la confianza del pueblo en las instituciones de la República, y sientan las bases de un estilo de vida caracterizado por la falta de respeto a la ley. A ello se agregan mafias del crimen organizado sin freno dedicadas a la trata de personas para la esclavitud laboral o sexual, el tráfico de drogas y armas, los desarmaderos de autos robados, etc.

6. Para construir una sociedad saludable es imprescindible un compromiso de todos en el respeto de la ley. Desde las reglas más importantes establecidas en la Constitución Nacional, hasta las leyes de tránsito y las normas que rigen los aspectos más cotidianos de la vida. Sólo si las leyes justas son respetadas, y quienes las violan son sancionados, podremos reconstruir los lazos sociales dañados por el delito, la impunidad y la falta de ejemplaridad de quienes tenemos alguna autoridad. La obediencia a la ley es algo virtuoso y deseable, que ennoblece y dignifica a la persona. Esto vale también para los reclamos por nuestros derechos, que deben ser firmes pero pacíficos, sin amenazas ni restricciones injustas a los derechos de los demás. Frente al delito, deseamos ver jueces y fiscales que actúen con diligencia, que tengan los medios para cumplir su función, y que gocen de la independencia, la estabilidad y la tranquilidad necesarias. La lentitud de la Justicia deteriora la confianza de los ciudadanos en su eficacia. Algunos profesionales suelen utilizar de modo inescrupuloso artilugios legales para burlar o esquivar la justicia: también esto es inmoral.

7. La cárcel genera en la sociedad la falsa ilusión de encerrar el mal, pero ofrece pocos resultados. El sistema carcelario debe cumplir su función sin violar los derechos fundamentales de todos los presos, cuidando su salud, promoviendo su reeducación y recuperación. Nos duele y preocupa que casi la mitad de los presos no tenga sentencia. La mayoría de ellos son jóvenes pobres y sin posibilidades para contratar abogados que defiendan sus causas. Ningún delito justifica el maltrato o la falta de respeto a la dignidad de los detenidos. Gracias a Dios algunos cumplen la palabra de Jesús: “Estuve preso y me visitaron” (Mt 25,36).

8. Nos estamos acostumbrando a la violencia verbal, a las calumnias y a la mentira, que “socava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2486). Urge en la Argentina recuperar el compromiso con la verdad, en todas sus dimensiones. Sin ese paso estamos condenados al desencuentro y a una falsa apariencia de diálogo.

9. Estos síntomas son graves. Sin embargo, en el cuerpo de nuestra sociedad se encuentran también los recursos para afrontar el paciente camino de la recuperación. Todos estamos involucrados en primera persona. Destacamos, ante todo, el profundo anhelo de paz que sigue animando el compromiso de tantos ciudadanos. No hay aquí distinción entre creyentes y quienes no lo son. Todos estamos llamados a la tarea de educarnos para la paz.

10. Nosotros creemos que Dios es “fuente de toda razón y justicia” y que los peores males brotan del propio corazón humano. El vínculo de amor con Jesús vivo cura nuestra violencia más profunda y es el camino para avanzar en la amistad social y en la cultura del encuentro. A esto se refiere el Papa Francisco cuando nos invita a “cuidarnos unos a otros”. Jesús nos enseñó que “Dios hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e
injustos” (Mt 5, 45). No hay persona que esté fuera de su corazón. En su proyecto de amor la humanidad entera está llamada a la plenitud. No hay una vida que valga más y otras menos: la del niño y el adulto, varón o mujer, trabajador o empresario, rico o pobre. Toda vida debe ser cuidada y ayudada en su desarrollo desde la concepción hasta la muerte natural, en todas sus etapas y dimensiones. Jesús es nuestra Paz, en él encontramos Vida y Vida abundante. A Él volvemos nuestra mirada y en Él ponemos nuestra esperanza para renovar nuestro compromiso en favor de la vida, la paz y la salud integral de nuestra querida Patria. Jesús nos dice: “Felices los que trabajan por la paz…” (Mt 5,9). Muchos ya lo están haciendo. Hay destacables iniciativas en escuelas, parroquias, clubes, talleres artísticos y otras organizaciones de la sociedad. Los alentamos a seguir siendo instrumentos de paz. Exhortamos particularmente a la dirigencia a desarrollar un diálogo que genere consensos y políticas de estado para superar la situación actual.

11. La Virgen de Luján, presente en el corazón creyente de tantos argentinos y argentinas, nos anima y acompaña en nuestro empeño “…porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes…” (EG 288)

Los obispos argentinos
Pilar - 107 Asamblea plenaria
8 de mayo de 2014, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Cómo es la presencia de Jesús en nosotros después de comulgar?



Pregunta:
No entiendo o no quiero entender que cuando comulgamos la presencia física de Jesús dura lo que duran las especies sacramentales. Para mí, al comulgar es la misma Carne y Sangre de Jesús que entra en mí y habita en mí, y hace todo lo que Él sabe hacer, y le doy la bienvenida con un  abrazo, y bailo y me regocijo espiritualmente, no sé por cuánto tiempo, y sé que mis células y mi sangre se mezclan con las de Jesús y me vuelve cada vez más parecida a Él y me da la fuerza para seguir adelante y le digo siempre, por favor Señor al momento que me tenga morir, dame tu cuerpo y tu sangre, por eso no entiendo cómo puedo pensar que solo 10 minutos va a estar en mí, y luego se va a ir, entonces porque nos dice Jesús en  Jn. 6, 55-58 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y Yo en el…..
La verdad me da mucha desilusión pensar así, a un Jesús visitante, siendo El mi hermano, mi Padre etc…

Respuesta:
Jesús está físicamente presente en la Eucaristía, con su cuerpo, con su sangre, con su alma y su divinidad: Él entero, vivo, glorioso, el único Jesús que existe (no es “un” cuerpo de Jesús, sino Jesús mismo, escondido en las especies sacramentales).
En el momento de la consagración, el pan y el vino se convierten en Cristo, permaneciendo las apariencias de pan y vino (lo que llamamos las especies de pan y vino). Las especies nos dicen donde está Jesús: “detrás” de ellas (por decirlo de alguna manera). 

Cuando las especies de pan y vino dejan de ser especies de pan y vino, porque las apariencias de vino se avinagran o las de pan se pudren o son disueltas por el estómago, la presencia física de Jesús cesa. Jesús no está presente en vinagre, ni en pan podrido (por poner un ejemplo).

domingo, 21 de julio de 2013

Carta a quien sufre



Querido amigo:
En estas líneas encontrarás un intento de acompañarte en la búsqueda del sentido de tu dolor, incluso de su valor, porque –no lo dudes– escondido en el dolor hay algo que puede aportar mucho a nuestra vida, y que nos toca a cada uno descubrir –y nadie puede hacerlo por nosotros–.
Es un desafío importante. Hay que recorrer un camino que no es fácil,  pero vale la pena intentarlo, ya que está el juego el sentido con que vivimos el dolor.
Aunque aquí trataré de explicar brevemente algunos puntos, te advierto que las ideas solas no te aportarán la paz y el consuelo que necesitas. Eso sólo puede venir de Dios: en los brazos de tu Padre Dios y de la Virgen encontrarás la serenidad y la compañía que necesitas. 
De todos modos, ayuda mucho entender algunas cuestiones, y abre la puerta a encontrar la verdadera respuesta.
Un primer consejo es que no te hagas preguntas que no tienen respuesta. Sería como recorrer una calle sin salida, con todo lo frustrante que significa buscar y no encontrar.  Preguntas como ¿por qué a mí? ¿por qué ahora? no son razonables, ya que la primera tácitamente supondría plantear que el dolor le vaya a otro... (y eso seguro que no lo deseas) y la segunda, cambiarlo de momento en la vida... (tampoco arregla el asunto). 

sábado, 20 de julio de 2013

CUANDO EL DIABLO ATACA

Cuando el diablo ataca siembra en ti la desesperanza. Pierdes la alegría de vivir, la ilusión por las cosas pequeñas, lo hermosa que es la vida cotidiana.

Cuando el diablo ataca, te llenas de inquietudes y angustias, de un odio profundo, un deseo irracional de hacer daño.

Cuando el diablo ataca, te hace olvidar que él existe y que eres un hijo del Dios vivo.

Cuando el diablo ataca te hace perder la vergüenza, vives el momento en una euforia de la que te arrepentirás el resto de tu vida.

El diablo con sus insidias marchita tu alma como una flor hermosa que se va secando y es pisoteada por los que pasan.

Un hijo de Dios debe saber cómo reconocer los ataques sutiles del demonio.

Decía un sacerdote que el diablo es como un perro rabioso encadenado. Sólo si te le acercas podrá hacerte daño.

El problema es que solemos verlo como un perrito inofensivo y nos vamos acercando hasta meter nuestra mano y nuestra alma entre sus fauces.

La magnitud del pecado es algo que ni siquiera puedes imaginar.

¿Qué mueve al demonio? El odio. Te detesta en lo más profundo de su ser.
¿Qué desea? Tu alma. Para verte sufrir una eternidad alejado de Dios.

Se goza cuando ofendes a Dios. Disfruta viendo cómo las almas de los elegidos se pierden y se van llenando de cicatrices y olores nauseabundos, para luego desgarrarse en el infierno.

Una vez leí esta frase impactante: “Qué tristeza, perder una hermosa eternidad, por un poco de tierra”.

Se cuenta que santa Teresa pudo ver un alma en pecado mortal, y casi cae muerta de espanto ante esta horrorosa visión.

Son almas muertas, alejadas de Dios, en las que no hay alegrías ni esperanza. No hayan el camino de vuelta, porque se sumergen cada vez más profundamente en su propio pecado. Los videntes de Fátima las vieron cuando tuvieron la visión espantosa del infierno.

San Francisco de Asís amaba tanto a Dios que le espantaba la sola idea de ofenderlo. Lloraba por los bosques de Asís gritando “El Amor no es Amado” “El Amor no es amado”. Y se hacía acompañar por un compañero para poder confesar en el acto cualquier mal pensamiento, cualquier cosa que ofendiera el corazón tierno de nuestro Dios.

¿Qué debo hacer?
Reconciliarme con Dios. Empezar a cuidar mi alma, el estado de gracia.
Decía un santo: “Sólo tienes un alma. Si la pierdes, ¿qué harás?”

Procura vivir lo que Dios te pide: perdonar, amar, compartir, hacer el bien.

Tus buenas obras quedarán grabadas en el corazón de Dios.

Aún hay tiempo.

Tenemos el tiempo de gracia y de Misericordia que Dios nos concede a todos. No cierres tu corazón al llamado que te hace el Padre Eterno.

Encuentra la paz que sólo Dios te puede dar.

Aspira a lo más hermoso: la santidad.
Vive lo extraordinario: el Evangelio

Autor: Claudio De Castr

viernes, 21 de junio de 2013

Internet: donde están los jóvenes Los 7 «secretos» del padre Schneider para evangelizar jóvenes en las redes sociales

El padre Matthew P. Schneider, de la Legión de Cristo, admite que lleva poco tiempo en Twitter y Facebook, pero después de unos meses de experiencia y de hablar con veteranos, y de muchos años de trabajo evangelizador entre jóvenes, se ha animado a elaborar una lista de "7 secretos" que funcionan en las redes sociales, incluso con novatos en ellas.

Piensa que como "recién llegado" puede dar testimonio, precisamente, de que es posible para una persona más mayor y nueva entrar en el mundo de las redes sociales y evangelizar con jóvenes, que no es algo arcano y misterioso.

Para empezar, distingue entre dos tipos de personas llamadas al "servicio online a los jóvenes católicos". Por simplicidad los llama "parroquias" y "freelances".

"Parroquias": son aquellos grupos de 50 a 100 jóvenes ligados a una parroquia, grupo local o escuela. Los mensajes en Facebook o Twitter complementan un trato que se da fuera de internet, avisan de eventos locales, y sirven para entrar o refairmar el contacto con amigos y padres de los chicos.

"Freelances": son aquellos que quieren llegar al público joven de todo el país o todo el mundo; buscan que su mensaje llegue al máximo de personas.

Los 7 "secretos"

1º: Sé tú mismo
"Si sabes ayudar a los jóvenes o adolescentes fuera de Internet, también sabrás hacerlo en Internet". No hay que fingir ser lo que no eres, no hay que intentar actuar de formas raras "para gustar". Schneider considera que los "freelances" (cuyos lectores no les conocen fuera de Internet) tienen más riesgo de intentar fingir algo que no son.

viernes, 29 de marzo de 2013

Amigos, la Iglesia necesita de sus blogs

Ser bloguero es una vocación que conlleva un carisma especial. No es algo que se improvise o se mantenga a base de buenos propósitos y expectativas personales. Cada blog es como un manantial que necesita de un aporte de agua constante para no secarse.
 

Si pensamos que esta fuente puede ser alimentada de egoísmos, soberbias y expectativas de popularidad, pronto nos daremos cuenta que nuestro depósito de agua se termina en poco tiempo. No sabremos qué escribir o qué compartir, porque nuestra vida no genera un caudal para compartir con los demás.

martes, 26 de marzo de 2013

Un giro en la historia

La plaza de San Pedro testigo de algo más que una sucesión

En el último mes la plaza de San Pedro ha sido escenario de acontecimientos sorprendentes y novedosos en la Iglesia. Simultáneamente, a través de internet y de la labor de los medios de comunicación, se hizo plaza del mundo.

Un Papa, S.S. Benedicto XVI, con su renuncia ante la limitación de fuerzas para continuar ejerciendo el ministerio petrino, había cambiado la historia de siglos. El elegido como sucesor irrumpió desde el sur del continente Americano, desde la Argentina; es un jesuita que se hizo llamar Francisco. Esa plaza fue ante cada escena pueblo de Dios reunido, creyente, esperanzado y testigo. Iglesia, misterio, sacramento. Difícil comprensión del fenómeno sin un paradigma religioso.

Allí se despidió al Pontífice que hacía poco había "abierto las puertas" para renovar la experiencia de la Fe. Y allí se recibió al Papa que pidió silencio y oración para poder ser bendecido por Dios a través de su pueblo, antes de impartir él la suya.

El domingo 17 de marzo, ese pueblo acudió al primer Ángelus del Papa Francisco, quien en pocos días había conquistado la atención de creyentes y no creyentes con su presencia cercana y sus gestos de "cura de barrio". Tampoco pasó inadvertida su austeridad. Ni su espontaneidad, que retó los esquemas de la seguridad del Vaticano. Ni la naturalidad de saludar a los sorprendidos asistentes al finalizar la misa dominical en la parroquia de Santa Ana, hecho habitual en su país natal.

Después, desde el balcón del apartamento pontificio, el Papa comentó el Evangelio anclando el mensaje en anécdotas e ideas claras sobre la misericordia y el perdón, sin que faltaran toques de humor. En pocos días el obispo de Roma se había hecho vecino de sus feligreses.


Un giro en la historia

El martes 19, fiesta de san José, la plaza de San Pedro volvió a convertirse en el corazón de la Iglesia católica. Esta vez, para ser testigo del inicio del pontificado del 266 sucesor de Pedro, aquel pescador elegido por Jesús para "edificar su iglesia". Se llama Francisco, ha atravesado el océano Atlántico, nació en un barrio de la ciudad de Buenos Aires, creció rodeado de fútbol, tango, literatura y estudios de ciencias químicas. Es hijo de la fe de un pueblo, recibida a su vez de misioneros europeos, especialmente españoles, y de la transmisión de su abuela italiana, del Piamonte. Se formó en la escuela de los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola.